Sentencia de muerte

El farmacèutic Jose Luis Rivas tem que el cirerer que li ha fet ombra durant 17 anys al carrer Conca sigui eliminat

Aspecte del cirerer del carrer Conca, afectat per la sequera
Jose Luis Rivas

Hoy con total estupefacción me ha tocado vivir lo que venía siendo la crónica de una muerte anunciada: la del cerezo que hay delante de la farmacia que regento en la calle Cuenca. La falta de mantenimiento, básicamente la poda estacional, agua y poco más, hizo que cada vez sus hojas fuesen menos verdes y sus ramas, lánguidas y quebradizas. Se va el último ser vivo de la calle Conca de estas características que me cuida, me da sombra y flores en primavera y cuya amistad empezó hace más de 17 años, cuando aparecí con la bata blanca y muchísimas ganas de todo… Hasta hoy, cuando las motosierras retumbaron en mis oídos, tarde muy tarde, bueno casi, aun no habían cortado por la base:

-Por favor! Es un ser vivo!!

-No, no, está bien muerto!! –dijo el jardinero.

-Lo que le falta es riego, mantenimiento, amor

-Usted no sabe lo que dice, la semana que viene lo cambiaremos se ponga como se ponga, usted no sabe nada de árboles. Esta especie ni se poda ni se riega. Está enfermo y, si se cae y daña a alguien, usted será el responsable.

Se van. Tomo algunas fotos de las ramas cortadas con hojas verdes. Cuelgo un letrero en donde reza “Estic viu”. La savia rezuma por sus ramas. La sentencia del trabajador de Parcs i Jardins del Ayuntamiento no deja lugar a dudas: muerte y substitución inmediata, toca y toca, no es país para viejos, no es país para únicos, pese a la emergencia climática que se nos viene encima, a lo Bolsonaro!

Hago algunas valoraciones, hablo con los vecinos, hago algunas llamadas. Lo riego de nuevo como hemos venido haciendo todo este tórrido verano. Ahora, a esperar si se ejecuta o no la sentencia.

José Luis Rivas La Ribera

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